Caries dental

 

Todos sabemos que la dentadura es una colección de menudos órganos encargados de efectuar la masticación, que asociada con la insalivación son actos indispensables para una completa digestión bucal (NO OLVIDEMOS QUE LA DIGESTIÓN EMPIEZA EN LA BOCA).

Una de las enfermedades más frecuentes de la dentadura es la caries o lenta corrosión de las piezas dentarias y principalmente de las muelas.

No sólo es deplorable la caries porque si no se la remedia provoca la pérdida de la pieza, sino que por el carácter infeccioso que siempre tiene la caries, arriesga a provocar la formación de flemones o menudos abscesos que se transmutan fácilmente en focos sépticos que causan la infección incluso de órganos distantes.

Como quiera que la pulpa o parte central de una pieza dentaria es de constitución análoga a la de la médula ósea y está provista de vasos linfáticos y sanguíneos que la riegan y nutren, y de nervios que le dan sensibilidad, está expuesta a diversos trastornos funcionales y al ataque de gérmenes morbosos cuando se debilitan sus energías fisiológicas.

La falta de higiene, el descuido de la limpieza de la dentadura y la suciedad que deja en ella el régimen carnívoro dan por resultado la acumulación de desechos en forma de sarro, que actúa como una especie de caldo de cultivo de los gérmenes determinantes de la caries, a la que ayuda la acidez del sarro que ataca al esmalte.

Además, el sarro ayuda a provocar la inflamación de las encías (gingivitis) o por lo menos de la parte de encía correspondiente a la pieza afectada, de lo que deriva el descarnado del diente o de la muela.

La odontalgia o dolor de muelas, que es uno de los más crueles que sufre el organismo, trae consigo la inflamación del carrillo correspondiente.

Desde el punto de vista de la Medicina Natural, el tratamiento de las enfermedades de la dentadura ha de ser profiláctico y consiste en no emplearla en usos contranaturales, como usarla para cortar cordeles como si fuese unas tijeras o de cascanueces o de cuchillo, y en cambio cuidarse de modo que no queden entre los dientes residuos de comida que se pudran e infecten la pieza. La nutrición propia del régimen vegetariano no deja tantos residuos tóxicos, como el régimen carnívoro. Sin embargo, el abuso de confitería y pastelería es también causa de afecciones dentarias.

Las caries, es afección muy frecuente que hay pocas personas que no la haya sufrido, según atestiguan los odontólogos cuyos gabinetes o consultorios se ven diariamente concurridos por gran número de pacientes.

Para el mayor conocimiento de esta dolencia diremos que consiste en la corrosión de la sustancia dentaria por la acción de gérmenes patógenos que forman la suciedad, y también a causa del ácido láctico formado por putrefacción de los restos de alimentos retenidos entre las piezas dentarias.

La materia corrosiva, ataca el esmalte y deja paso libre a los gérmenes patógenos que ordinariamente se encuentran en gran número en la boca y llegan hasta la pulpa del diente para corroer el cuerpo de la pieza dentaria sea diente o muela, en el que abren orificios a manera de cavernas.

Lo peor, es que muchas veces, por desidia de la persona, los gérmenes morbosos alcanzan a los huesos maxilares cuyo periostio se inflama ocasionando una periodontitis alvéolodentaria, con la particularidad, de que la inflamación puede aparecer después de obturar o empastar la muela cariada si se hace la en malas condiciones.

Está muy divulgado el error de que la caries dentaria es cosa que sólo incumbe al odontólogo, es enfermedad que muchas veces repercute, refleja, o es síntoma de algún trastorno que, sin advertirlo el individuo, está ocurriendo en tal o cual órgano distante o cercano a la dentadura. Sabemos de algunos casos en que el mal estado de la boca era el causante de grave lesión cardiaca; también muchos casos de alopecia se ha comprobado que eran consecuencia de mal estado dentario, del mismo modo que algunos accesos reumáticos han sido causados por defectos dentales. De momento todos estos casos no se atribuían a la afección dental por parecer imposible, pero después se ha comprobado y se da por cierto que tuvieron, han tenido y tienen nefasta influencia en diversos órganos del cuerpo.

Es esta una enfermedad conocida por sus efectos aunque no por sus causas, desde los tiempos en que en el antiguo Egipto que era una nación influyente y poderosa en los anales de la historia, y posteriormente trataron de ella Hipócrates, Galeno y Celso.

Hoy se sabe que la caries dentaria es una enfermedad microbiana, causada por fermentaciones de materias orgánicas retenidas en los intersticios de la cavidad bucal, o sea que el agente de esta enfermedad es un microbio; pero es indispensable que este germen morboso encuentre terreno apropiado para mostrar su virulencia, y así se ha observado que según la raza y el clima y la alimentación es más o menos frecuente la caries dentaria, que raras veces se encuentra en los individuos de raza negra y parece también que los animales con arcos dentarios análogos a los del hombre no sufren de dolor de muelas ni caries. La edad influye también en la aparición de caries, que es más frecuente en la segunda infancia hasta la pubertad, mientras que disminuye la frecuencia, hasta los cincuenta años, y recrudece algunos años para decrecer en la vejez, quizás porque ya casi está desdentada la persona.

Favorece la aparición de caries dentaria todo cuanto por desequilibrio nutricional debilita el organismo, así se explica que sea más frecuente la caries de los dientes en la pubertad y en la juventud, que es cuando el apetito no tiene freno y se abusa de los dulces y comidas propensas a producir fermentaciones. Las enfermedades infecciosas también favorecen la caries dentaria y las avitaminosis o enfermedades por carencia, debido a que la persona no ingiere alimentos vegetales crudos. Se ha observado que los montañeros escoceses, en cuyo régimen alimenticio abundan las vitaminas, por tener más sal, apenas conocen la caries dentaria, mientras que es enfermedad frecuente en los escoceses del llano, cuyo régimen no es tan rico en vitaminas.

La desnutrición del organismo y sobre todo la escasez o carencia de vitamina D menoscaba la resistencia del esmalte de los dientes y da fácil entrada al agente instrumental de la caries, que afecta mayormente a los dientes del arco superior y se localiza preferentemente en las anfractuosidades o intersticios dentarios. En estado normal la saliva, neutraliza las fermentaciones ácidas; pero cuando una causa morbosa cualquiera menoscaba o acidifica la secreción salival, puede sobrevenir la caries más fácilmente. De esta suerte actúan también los fármacos ácidos, los alimentos azucarados, y las comidas farináceas y blandas, cuya fermentación produce ácidos láctico, butírico y acético. Los agentes morbosos descalcifican el marfil de los dientes con las secreciones ácidas, de modo que la caries evoluciona del exterior al interior, comenzando por el esmalte y al cabo de algún tiempo sigue la caries del marfil, prosiguiendo entonces rápidamente hasta ocasionar cavidades u hoyos semejantes a los de una carcoma que molestan enormemente a la persona, que tiene que acudir al odontólogo cuando el mal ha llegado ya a su mayor gravedad.

Como hemos dicho anteriormente, el tratamiento más eficaz es el profiláctico, esto es, que evite las caries, para lo cual no hay mejor recurso que la limpieza diaria de los dientes después de cada comida. Son muy eficaces los enjuagues de manzanilla (Matricaria chamomilla), espliego, flores de violeta y plantago, haciéndolos una vez por la noche y antes de acostarse. Y sobre todo adoptando un régimen alimenticio vegetariano a fin de que no falten los zumos de frutas ricos en vitaminas y mayormente los de naranja y limón que son eficaces preventivos de la caries dentaria.

CUIDANDO SU BOCA SALVARÁ SUS DIENTES Dr. V.L. Ferrándiz. Ediciones CEDEL, Viladrau (Gerona) 1.979

En la formación de la caries, como hemos visto en el escrito anterior del Dr. V.L.Ferrándiz, es muy importante la nutrición, su buena absorción y consecuentemente nuestro aparato digestivo, juega un papel muy importante la regularidad de nuestras deposiciones, debido a que todo el tiempo que pasan las heces en el interior de nuestro tubo digestivo, es un caldo de cultivo de toxinas que evidentemente pasan a la sangre, y hemos podido observar que nuestros dientes están vascularizados.

PARA PREVENIR LAS CARIES: Es aconsejable evitar los glucósidos, sobre todo los refinados, la bollería industrial, las "chucherias" y, a partir de las 6 de la tarde no comer alimentos dulces, ni chicles ni caramelos, aunque en el envoltorio de los mismos diga que no tienen azúcar. Un ANTÍDOTO muy eficaz es comer y masticar zanahoria cruda, hasta que se convierta en la boca como agua.

La zanahoria es una raíz que contiene gran cantidad de vitamina C, además de otras sustancias minerales muy eficaces para la conservación de los dientes especialmente, evitando la caries dental. Cuando se mastica la zanahoria cruda los dientes hacen una gimnasia muy positiva, limpian el esmalte, refuerzan las encías y, al mismo tiempo proporcionamos vitamina C, al organismo.

También es una práctica muy saludable para nuestros dientes y encías, frotarlos con una hoja de Salvia cada mañana y en ayunas, de esta manera, si durante la noche se ha formado saburra en y entre los dientes, es eliminada fácilmente por la Salvia.

Son muy eficaces, después de cada comida enjuagarse la boca con espliego y tomillo, además de relajar la cavidad bucal se evita así la formación de bacterias nocivas para nuestros dientes.

Si se quieren evitar las caries, es recomendable, no usar dentífricos con flúor, aunque adviertan que el flúor es bueno para nuestro esmalte dentario, esto es cierto, pero el flúor que necesita nuestro organismo lo tenemos que aportar en forma de oligoelemento, que encontramos en determinadas frutas y verduras crudas.

Puede usarse para el lavado de los dientes y encías arcilla blanca (sin arena), mezclada con agua de menta y tomillo, con un cepillo blando.

CUANDO APARECEN LAS CARIES: Normalmente antes hay una formación de hongos y bacterias en la zona interdental y por la parte interna de la boca entre la encía y el diente, que no vemos mirándolo a simple vista en el espejo. Es eficaz enjuagarse la boca con extracto de tomillo antes de las comidas y después de ellas. En este momento se realizará el tratamiento descrito anteriormente como preventivo, y se impone la necesidad de un régimen vegetariano, empezando a sustituir la carne animal por el pescado azul, harinas blancas, por harinas integrales, y entre comidas o antes de ellas masticar fruta cruda, hemos visto lo importante de la zanahoria, pero las manzanas comidas a "mordiscos" son también muy buenas para nuestros dientes y encías.

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Carlos Pla Descarrega y Jordi Pla Mas,

TERAPEUTAS NATURISTAS